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verboardiente 2010

Reflexiones del compañero Fidel El mejor Presidente para Estados Unidos

Una conocida agencia europea de noticias transmitió anteayer desde Sydney, Australia, que “Un grupo de investigadores australianos de la Universidad de Nueva Gales del Sur anunció la creación de un cable eléctrico diez mil veces más delgado que un cabello, capaz de igual conducción eléctrica que un cable de cobre tradicional.” “…Bent Weber, jefe del proyecto realizado en la universidad australiana, en un trabajo publicado por la revista Science explicó que ‘poder efectuar conexiones de cables a esa escala microscópica será esencial para el desarrollo de los futuros circuitos electrónicos’”. “El cable fue creado por físicos australianos y estadounidenses con cadenas de átomos de fósforo dentro de un cristal de silicio: el nanocable cuenta apenas con cuatro átomos de ancho por uno de alto.” “El hallazgo es esencial en la carrera internacional para desarrollar la primera ‘computadora cuántica’, máquinas súperveloces capaces de procesar enormes cantidades de datos en pocos segundos: una serie de cálculos que llevaría años, o incluso décadas, a las computadoras actuales. “En un cable de cobre tradicional, la electricidad se genera cuando los electrones de cobre fluyen a lo largo del conductor: pero a medida que el cable o conductor se hace más pequeño, la resistencia al flujo eléctrico se hace mayor. “Para superar este problema Weber y su equipo utilizaron microscopios especialmente diseñados con precisión atómica, que les permitieron colocar los átomos de fósforo en los cristales de silicio. “Esto permitió que el nanocable actuara como el cobre, con los electrones fluyendo fácilmente y sin problemas de resistencia. ‘Estamos mostrando con esta técnica que es posible minimizar componentes hasta la escala de pocos átomos’, indicó Weber.” “Si vamos a usar átomos como bits, necesitamos cables a la misma escala de los átomos” ―observó la física Michelle Simmons, supervisora del trabajo. Con estos indetenibles avances tecnológicos que debieran servir para el bienestar de la humanidad, recordaba lo que hace apenas cuatro días escribí sobre el calentamiento de la Tierra y la explotación acelerada del peligroso gas de esquisto, en un mundo que en doscientos años está consumiendo la energía fósil acumulada durante 4 000 millones de años. Imaginé a Obama, buen articulador de palabras, para quien, en su búsqueda desesperada de la reelección, los sueños de Luther King distan a más años luz que la Tierra del planeta habitable más cercano. Peor aún: cualquiera de los congresistas republicanos presidenciables, o un líder o lideresa del Tea Party carga más armas nucleares en sus espaldas que ideas de paz en su cabeza. Imaginen los lectores por un minuto esa poderosa calculadora cuántica capaz de multiplicar por infinitas veces los datos que hoy recogen las modernas computadoras. ¿No es acaso obvio que lo peor de todo es la ausencia en la Casa Blanca de un robot capaz de gobernar Estados Unidos e impedir una guerra que ponga fin a la vida de nuestra especie? Estoy seguro de que el 90 por ciento de los norteamericanos inscriptos, especialmente los hispanos, los negros, y el creciente número de la clase media, empobrecidos, votaría por el robot. Fidel Castro Ruz Enero 8 de 2012 6 y 18 p.m.

Reflexiones del compañero Fidel La marcha hacia el abismo

 No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella. No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años. No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza. Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual. Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución. La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto. El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas. Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido. Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo. No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes. Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica. Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki─ suman miles. Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares. El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock. Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo. Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra. La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos. Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos. La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona. Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero. El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos? Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo. Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie. En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente. Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático. En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.” No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo. En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta. En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época. Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos! Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo. Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta. Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar. No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico. El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos ─no siempre se explica si se trata de uno o de otro─ depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea necesario. El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto. “…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.” El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones ―millón de millones― de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando. “Un estudio de la EIA ―una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía― publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos. “…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”. “Para extraerlo de las lutitas ―señala IPS― se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional. “Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.” Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que: “‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”. “Las lutitas gasíferas ―expresa IPS― son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.” “La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.” “La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA. “Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita. “Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change. “‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.” “El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.” “‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke. “Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático. “‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.” “En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.” He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo. Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año. Fidel Castro Ruz Enero 4 de 2012 9 y 15 p.m.

Indultos en Cuba

NOTA OFICIAL

 

El Consejo de Estado de la República de Cuba, en cumplimiento de la política establecida y ante las numerosas solicitudes de familiares y diversas instituciones religiosas, en un gesto humanitario y soberano, acordó indultar más de dos mil novecientos   sancionados, en atención a las características de los hechos cometidos, la buena conducta mantenida en prisión, la edad y las enfermedades que padecen, así como el tiempo extinguido de sus condenas.

 

Entre los que serán puestos en libertad destacan personas con más de 60 años de edad, enfermos, mujeres y también jóvenes sin antecedentes penales previos, que obtuvieron un oficio y elevaron su nivel cultural y  posibilidades de reinserción social.

 

No se incluyen en este beneficio, salvo contadas excepciones, sancionados por delitos de Espionaje, Terrorismo, Asesinato, Homicidio, Tráfico de Drogas, Pederastia con Violencia, Robo con Fuerza en vivienda habitada, Violación y Corrupción de Menores. No obstante, serán puestos en libertad algunos condenados por delitos contra la Seguridad del Estado. Todos han cumplido una parte importante de la pena en prisión y mostrado un buen comportamiento.

 

Este acto se hará efectivo en los próximos días.

 

 

 

Retiran enmienda que pretendía restringir viajes de cubanoamericanos a la Isla

 Los negociadores del Congreso de Estados Unidos firmaron un acuerdo sobre el gasto para las agencias federales de 1000 millones de dólares, a falta de 28 horas de que se cumpliera el plazo que hubiese provocado un cierre parcial del Gobierno. Tras abandonar las propuestas de restricción de los viajes a Cuba de los ciudadanos cubano-estadounidenses y una disposición de menor importancia relacionada con la supervisión de las operaciones financieras, los miembros de la Cámara de Representantes y los comités de asignaciones del Senado dieron su aprobación final al plan. El acuerdo, al que se llegó tras cuatro días de negociación, estaba supeditado a la demanda del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a prorrogar los recortes de impuestos en nómina, que vencen a finales de este mes. El pasado noviembre el Congreso aprobó los presupuestos para las agencias encargadas de las áreas de agricultura, comercio, justicia y transporte, y vivienda, pero no lograron un consenso respecto a las prioridades presupuestarias y dejaron en el aire nueve proyectos de ley presupuestarios para las agencias federales. No es la primera vez que el Congreso ha tenido que recurrir a medidas temporales para mantener en funcionamiento el Gobierno. La última vez que el Congreso aprobó todos los 12 proyectos de ley presupuestarios sin parches de emergencia fue hace 15 años. Las conversaciones sobre el impuesto sobre la nómina, que pusieron en jaque el cierre parcial del Gobierno, se iniciaron después que los demócratas no lograran su demanda de que el recorte impositivo se pagase con un recargo nuevo a aquellos que ganan más de un millón de dólares al año, condición a la que renunciaron en la noche de ayer. (Tomado de Cubadebate)

Récord de turistas

La Habana, Cuba sobrepasó este martes la cifra de 2 531 745 visitantes, lo que constituye un nuevo récord para un año, informó en esta capital el Ministerio del Turismo (Mintur). Ello ocurre con 18 días de antelación, por lo que desde ahora cada pasajero constituirá un nuevo récord, además de que la buena noticia coincide con el arribo ayer del visitante un millón al polo de Varadero, por cuarto año consecutivo y con una semana de antelación respecto al 2010. El peso fundamental del incremento se concentra en un grupo de mercados emisores, con Canadá a la cabeza y Reino Unido como el más importante de Europa, precisa un comunicado del mencionado organismo. Subraya que la mayoría de los restantes mercados del viejo continente también crecen, así como países de América Latina, destacándose entre ellos el significativo crecimiento que tienen Argentina y Rusia. Según el Mintur, “la nueva cifra marca un nuevo hito en la gestión de la industria turística cubana, teniendo en cuenta que somos un destino joven y pequeño geográficamente”. Por ello, “recibir más de dos millones de turistas al año, evidencia nuestro posicionamiento en el escenario turístico mundial, en medio de la compleja situación internacional existente”, recoge la nota. Rompe Cuba récord de turistas recibidos en un año La fuente considera tal logro como “un testimonio del crecimiento de nuestra competitividad, sustentada no solo por la calidad y diversidad del producto turístico cubano, sino por la estabilidad y seguridad que ofrecemos a los clientes, todo ello coronado por la gentileza y hospitalidad del pueblo. Este potencial ilimitado del turismo de la Isla, apoyado en la singularidad de su oferta y valores, contribuirá a un mayor y sistemático aporte al desarrollo de nuestra sociedad, señala el comunicado. El Ministerio de Turismo de Cuba agradece a todos los protagonistas, actores y colaboradores, que junto al organismo, trabajan por el desarrollo del turismo cubano, concluye el texto.

Gobierno británico enceguecido por pistola de sombras

 por Daylén Vega Muguercia, especial para Cubasí

La pistola láser SMU 100 Con cifra record de desempleo recibe Gran Bretaña el fin de año, el número de personas sin puesto laboral aumentó a 2,64 millones, al registrar 128 mil nuevos desempleados entre agosto y octubre del 2011, el índice más elevado durante 17 años. Los efectos de la crisis económica de la zona euro se sienten con mucha fuerza en esta región, los niveles de educación se han reducido y los grandes bancos centrales han recortado sus tasas de interés a mínimos históricos, en un “intento” por aminorar los efectos de esta debacle. El gobierno británico, inmutable ante estas realidades, parece enceguecido por una pistola de “sombras”, ha decidido destinar parte de sus fondos para la adquisición de un arma láser conocida como SMU 100 con un costo de 25 mil libras esterlinas que la policía empleará contra los manifestantes.

Cuántos niños podrían ser alimentados con 25 mil libras esterlinas, cuántos instrumentos escolares podrían comprarse, cuántos salarios podrían ser devengados, cuántos rostros volverían a sonreír.  


Cada año, 8 millones de niños menores de cinco años, mueren a causa de problemas neonatales, neumonía, diarrea, paludismo, sarampión o VIH/SIDA; son los efectos de la necesidad, lo único que llegan a conocer en su corta vida es el dolor y el hambre.

Con solo 20 millones de toneladas de cereales -el equivalente al 10% de las reservas mundiales- se solventaría la mitad del problema de la desnutrición, mientras que, algunas naciones prefieren invertir en la carrera armamentista.

Este artefacto, fabricado por Photonic Security Systems (con sede en Gran Bretaña), emite un haz de luz cegadora que puede deslumbrar e incapacitar a los objetivos hasta una distancia de 500 metros con un haz de luz de hasta tres metros cuadrados, y tiene un alcance infrarrojo para detectar a las personas incluso en situación de la mala visibilidad.

Un vocero del Ministerio de Interiores expresó que científicos del Centro de Ciencia y Tecnología Aplicadas, creen que el uso del láser “tiene mérito” y que será probado por al menos una fuerza policial.


“Tiene mérito”, dicen, y el hambre los mira de frente, y el desempleo es la realidad que se dibuja en sus narices, y sus calles se llenan de manifestantes que piden mejorías, salir de la crisis. Cuántos niños podrían ser alimentados con 25 mil libras esterlinas, cuántos instrumentos escolares podrían comprarse, cuántos salarios podrían ser devengados, cuántos rostros volverían a sonreír.

Esas son interrogantes a las que no darán otra respuesta que la represión, serán respuestas cegadas por el láser. Y así han de estar los ojos de aquellos que no miran más allá de los cheques, que no ven al pueblo, que anteponen a las necesidades de muchos el interés oligárquico de salvar los bancos.

 

No podemos olvidarnos del mundo ni de aquellos que sufren. 

 

Ante esta realidad es inevitable que recuerde al apóstol: “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”, y nuestra suerte está echada, porque en Cuba no muere nadie por hambre, los niños tienen escuelas, nuestro sistema de salud nos ampara; pero no podemos olvidarnos del mundo ni de aquellos que sufren. El sistema capitalista los aplasta, ¿hasta cuándo seguirán esos rostros cegados por la pistola de sombra?

 

 

 

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Chávez: "Misión Hijos de Venezuela" http://www.youtube.com/watch?v=dIVi5Bta9Nc

Esto es Cuba Socialismo y derechos humanos ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

 Hace unos días narraba en mi blog personal una vivencia simple y conmovedora. Eran cerca de las seis de la tarde. A doble paso, como suelo caminar, cruzaba la última esquina del Capitolio, frente a los restos del Teatro Campoamor —o Teatro Capitolio, como dice un letrero en su parte superior—, cuando vi a un hombre que yacía inconsciente en el suelo. "Es un borracho", pensé, y me dispuse a seguir. Pero a su lado otro hombre, desaliñado, sucio, que quizás también regresaba como yo de su jornada laboral, repetía angustiado: "parece un ataque de hipoglicemia". Insistía tanto que me detuve y miré, sin ver, claro, porque de medicina no sé nada. "¿Usted lo conoce?". "No", me dijo, "pero parece un ataque de hipoglicemia, mira como respira". Otro transeúnte se detuvo y opinó que debíamos buscar un auto que lo llevara al hospital. Éramos ya tres. Pero el cuarto en aparecer siguió de largo y todavía se atrevió a decir: "déjenlo, no es asunto de ustedes, si le pasa algo se van a complicar la vida". "Hay que ayudarlo", respondió decidido el tercero en llegar. Y el primero, el que nos detuvo con su letanía "hipoglicémica" gritó: "Oye, ¡esto no es Estados Unidos! ¡Esto es Cuba!". Entonces vimos llegar el carro. Los tres bloqueamos la calle, e hicimos señas. Después lo cargamos entre todos, y el vigía, el salvador anónimo, se montó junto al posible enfermo en el asiento trasero. No sé y probablemente no sepa ya si estaba borracho, o enfermo, cualquiera que sea su enfermedad, pero aquel salvador cansado, sucio, que pasaría inadvertido en la multitud citadina, me recordó que vivimos en Cuba. Esa es la anécdota. Unas horas más tarde aparecía en mi blog el comentario de un lector que encomiaba las bondades materiales del sistema de emergencias médicas del Primer Mundo, "que en Estados Unidos —decía—, suple la carencia de espíritu de los norteamericanos, descendientes de fríos europeos del Norte", y añadía una hipótesis: el acceso a la riqueza, "es en última instancia lo que vuelve a la gente egoísta: el no necesitarse los unos a los otros". No creo, sin embargo, que la insolidaridad sea un resultado inevitable de la riqueza, ni que la procedencia geográfica de los humanos nos predetermine en la intensidad de nuestros sentimientos. Otro lector, nombrado Arnaldo Fernández, comentaba desde su experiencia personal: "he sido recogido con una crisis cardiaca por esos avanzados servicios de emergencia del Primer Mundo de los que aquí se hablan, y reconozco la eficiencia y profesionalidad de los equipos paramédicos. Pero la cruel experiencia llega cuando esas mismas sofisticadas ambulancias te dejan en los hospitales, donde si no tienes dinero o no cuentas con seguro, estabilizan tu situación y te mandan de patitas a la calle. A pesar de eso, solo les cuento que un infarto en el 2004 me dejó una deuda de 127 000 dólares, y la más reciente hospitalización de cinco días, donde solo se ocuparon de estabilizar mi presión, me dejó colgados otros 55 000 dólares. Y lo peor de esta historia: sin tratamiento, sin seguimiento, a expensas de una nueva crisis que puede llegar a quitarme la vida, solo por no tener un seguro que cubra los excesivos costos de la medicina primermundista". Ningún equipo médico, por sofisticado que sea, puede sustituir la competencia moral y profesional, humana, del médico, ni el apoyo solidario de la ciudadanía. Recuerdo que fue la conductora del programa de CNN plus la que, en medio de un debate interminable en el que participaba, me interpuso la pregunta tramposa: "pero los seres humanos, ¿no somos los mismos en todas partes?". No se refería, claro, a sentimientos universales, como el amor o el odio, sino a la manera de entender conceptos sociales, inevitablemente históricos, como el de libertad o el de derechos humanos. Hablábamos sin embargo de proyectos de vida esencialmente opuestos: los que sustentan al capitalismo y al socialismo. Cito este ejemplo para explicar la sordera y la ceguera programáticas de las transnacionales de prensa (y de los políticos del sistema, rosados, verdes o azules) en torno a cualquier alternativa de organización social: el capitalismo no acepta la existencia de otras formas de vida, si no las puede subordinar; en esos casos, las considera simples manifestaciones (ilegales) de barbarie. La no aceptación es parte de su feroz instinto de conservación. En algunos países donde existe colaboración cubana, las asociaciones médicas locales la han declarado ilegal. ¿Por qué? Los cubanos van a las zonas más apartadas y/o peligrosas, no cobran más que un estipendio mínimo, conviven con los pobladores más pobres y comparten sus condiciones de vida; son absolutamente subversivos. Lo que para cualquier observador imparcial y sobre todo, para los pobladores beneficiados, es un acto de solidaridad elemental, aparece como ruptura de la "legalidad" capitalista. Vuelvo a la anécdota que narraba al inicio. Solo el socialismo acata y defiende los derechos humanos; el capitalismo, el gran ilusionista, hace creer a los ciudadanos que son libres, que están informados, que pueden hacerse ricos, que eligen un proyecto de gobierno cada cinco años, y los embauca. Solo el socialismo puede rescatar la dignidad individual de todos los ciudadanos en un proyecto de nación que no menoscabe la de una mayoría, por la de una avara minoría. Los hombres y mujeres solidarios de la Patria, son sus ángeles guardianes. Que uno de los transeúntes de mi vivencia se negara a ofrecer ayuda, me inquieta. Pero aquel hombre simple, desaliñado, que voceaba la necesidad de la solidaridad ante un semejante caído, me devuelve la fe. El imperialismo nos bloquea, para impedir que accedamos a ciertas tecnologías, y el único recurso que nos queda —que es el mayor de los recursos—, es la solidaridad. Arnaldo, el lector de mi blog que narraba su experiencia hospitalaria en los Estados Unidos, finalizaba así su comentario: "No cuestiono si la condición de potencia médica que se le adjudica a Cuba es válida o no por tener determinados servicios. Eso lo dejo a los tecnócratas, a los críticos y a los politólogos. Pero de lo que no tengo la menor duda, es que Cuba es una potencia de humanidad, de solidaridad y de amor al prójimo".